El Camino de Sevilla: El Latido Rociero de una Provincia Única
La Romería de la Virgen del Rocío, celebrada cada Pentecostés en la aldea de Almonte (Huelva), es un fenómeno de devoción mariana de alcance internacional. Sin embargo, para entender la verdadera magnitud y el arraigo cultural de esta fiesta, es imprescindible mirar hacia la provincia de Sevilla.
Con más de 40 hermandades filiales oficiales y decenas de agrupaciones parroquiales, el territorio sevillano es el principal motor humano, histórico y devocional que cruza los caminos en dirección a las marismas. Desde las antiquísimas corporaciones del Aljarafe hasta los peregrinos de la Sierra Sur, Sevilla transforma su geografía cada primavera en un gran río de carretas, Simpecados, caballos y cantes por sevillanas.
Un mapa de devoción: Las cuatro grandes zonas rocieras de Sevilla
La presencia rociera en Sevilla no se limita a focos aislados; abarca toda la provincia y se estructura en cuatro grandes bloques geográficos:
1. Sevilla Capital: Devoción en los Barrios
La ciudad de Sevilla cuenta con seis hermandades filiales, cada una con una personalidad muy marcada:
- Triana: Cruzar el puente tras su carreta de plata es uno de los momentos estelares de la primavera en la ciudad. Es una de las filiales más multitudinarias e influyentes del Rocío.
- Sevilla (El Salvador): Representa el corazón del centro histórico, con una salida señorial desde la Colegial del Salvador.
- Sevilla Sur, El Cerro del Águila, La Macarena y la Hermandad Castrense: Llevan el fervor rociero a los barrios periféricos y tradicionales de la capital, arrastrando a miles de vecinos en sus comitivas.
2. El Aljarafe: Cuna histórica del Rocío sevillano
El Aljarafe no solo es la zona con mayor densidad de hermandades del mundo, sino el territorio donde nació el Rocío sevillano. Aquí se localizan corporaciones históricas que marcan el protocolo de la romería:
- Villamanrique de la Condesa: Fundada en el siglo XVII, ostenta el título de ser la Hermandad Filial Número 1 de la historia. El paso de las hermandades por las puertas de su parroquia para ser recibidas por la corporación manriqueña es una de las tradiciones más antiguas y respetadas.
- Pilas: Otra de las corporaciones «primeras» o ancestrales, con raíces que se hunden en los primeros siglos de la devoción.
- Gines, Umbrete, Coria del Río o Benacazón: Municipios cuyos caminos paralizan por completo la localidad. El paso de la Hermandad de Gines, por ejemplo, está declarado Fiesta de Interés Turístico de Andalucía.
La lista en esta comarca es inmensa, sumando pueblos como Olivares, Espartinas, Sanlúcar la Mayor, Bormujos, Camas, Albaida, Salteras, Valencina o Isla Mayor, entre muchos otros.
3. La Vega, La Campiña y el Bajo Guadalquivir
Siguiendo el curso del río y las tierras de labor, grandes núcleos poblacionales aportan comitivas espectaculares por su número de peregrinos y caballistas. Destacan Dos Hermanas (y su barriada de Montequinto, con filial propia), Los Palacios y Villafranca, Utrera, Lebrija, Alcalá de Guadaíra, Carmona o Las Cabezas de San Juan.
4. La Distancia Hecha Tradición: Sierra Sur y Campiña Oriental
Localidades como Écija, Osuna, Marchena o Morón de la Frontera demuestran que la distancia no es un freno para la fe. Sus peregrinos se echan a la carretera días antes que el resto, realizando trayectos de más de una semana de duración a través del calor de la campiña baja, durmiendo al raso y manteniendo vivos los caminos más largos de la provincia.
Hitos singulares del Camino Sevillano
Hacer el camino desde Sevilla implica atravesar paisajes protegidos y superar barreras geográficas que se han convertido en ritos de paso obligatorios para los romeros:
- El paso del Vado del Quema: Situado en el término municipal de Aznalcázar, las aguas del río Guadiamar son el escenario del «bautizo rociero», donde los nuevos peregrinos son sumergidos levemente en el agua bajo la mirada del Simpecado de su hermandad.
- La Raya Real: Un imponente camino de arena flanqueado por pinos y eucaliptos que conecta el Aljarafe con las marismas de Doñana. Es un tramo duro para los bueyes y los peregrinos debido a la densidad de la arena y el polvo, pero regala estampas de una belleza plástica inigualable.
- El Ajolí: El puente de madera sobre el arroyo de Santa María que marca la frontera misma de la provincia de Sevilla con el término de Almonte. Cruzar el Ajolí, habitualmente cantando las últimas coplas antes de entrar en la aldea, es el símbolo de la meta alcanzada.
Un motor socioeconómico y cultural: Más allá de la innegable fe religiosa, el Rocío en Sevilla es una industria artesanal viva. Durante todo el año, la provincia sustenta a talleres de moda flamenca, artesanos de la plata, guarnicioneros, constructores de carretas, criadores de bueyes y caballos, y compositores musicales que exportan el sonido de la guitarra y el tamboril a todo el mundo.
El Rocío en la provincia de Sevilla es, en definitiva, un mapa emocional. Un trayecto donde el polvo del camino, el sonido de los bueyes, el color de los volantes y la convivencia nocturna en las «parás» (los lugares de acampada y descanso) configuran una de las señas de identidad más potentes del sur de España.
